domingo, 3 de febrero de 2013

Mitómano hoy, mitómano siempre.

Antes de empezar, esta entrada se la dedico a todas esas personas que alguna vez estuvieron atrapad@s en las GARRAS de una persona como estas, y al fin entienden las cosas claras y dejaron de creerles, a esas personas que ya no entrarán de nuevo, (tan fácilmente) en la vida de un maldito mitómano.

Es muy decepcionante cuando te das cuenta de lo que puede llegar a hacer la gente por ser querido o aceptado y que a fin de cuentas les sale el tiro por la culata. Más que nada cuando te ves atrapado en una sarta de mentiras que van más allá de un drama, que digo drama, DRAMÍSIMA de la televisión y no puedes hacer nada por ello. Pero lo peor es cuando  no pensabas que las cosas tornarían de ese color porque:  "la persona sería incapaz de hacer algo así" "te quiere" "no jugaría con algo tan delicado" "¿Cómo alguien podría inventar eso?, TIENE que ser verdad" eeeentre otras MUCHAS cosas, hahaha.

Bueno, el punto es que lamentablemente las mentiras no duran para siempre, y mientras más grandes sean e involucren a otras personas y las afecten, se les va saliendo y saliendo de las manos, hasta que ya se fueron volando y regresan a ellos reventando en pedacitos que jamás podrán volver al juntar, es decir, la confianza de la gente que le dio fe a sus mentiras. Lo más triste es que estas personas realmente creen que no hicieron nada malo y voltean la historia de manera que les favoresca.

Mitómano hoy, mitómano siempre. 

Ah! pero como aborresco a esa gente! de verdad creo que no hay algo que repudie más que a las personas que se inventan una realidad a tus expensas, y que a parte, toman el papel de víctimas en un cuento dónde en realidad son el más mismísimo lobo hambriento de atenciones.

Me considero una persona empática, (cosa que a veces no resulta tan favorable) el caso es, es casi imposible para mí no tomar un lado hacia situaciones de ese tipo, porque he sido engañada muchas veces por mitómanos en mi vida y me han lastimado, y porsupuesto siempre fui la pendeja que fue a creerles (porque ¿Cómo la gente puede decir mentiras que involucre la más purísima escencia de ellos mismos, su persona?), entonces, en estos casos definitivamente estoy del lado de la persona que cayó en el hoyo por creerle a ese maldito mentiroso crónico.

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Ah, y si eres una persona así, ni se te ocurra acercarte porque te voy a bañar con insecticida para cucarachas.

Amén.