sábado, 9 de noviembre de 2013

Hoy lo siento.

Escribirte no tiene por qué tener un sentido realmente. Podría ser general o específico, tal vez las dos, pero ¿A quién le importa?

Siempre he estado dudosa si debo abrir la puerta o no, me causa un problema. Después es como si hubiera puesto un peso infinito en los pies de lo que entró así haciendo que jamás tenga la posibilidad de salir, y si lo logra, deja un desastre dentro y aunque pasara toda la vida intentando limpiar, jamás acabaría, es por eso que a veces es más fácil simplemente voltear a otro lado e ignorar que tocan. Aunque si les soy muy sincera, abrir la puerta es como contestar el teléfono, no me gusta porque a veces ni siquiera me buscan a mi.

No sabes lo que eres en mi vida y no sé lo que soy en la tuya, de lo único que estoy segura es que ver tu sonrisa me hace feliz. Tal vez sea que estos últimos días no derrocho más que energía y siento como si las palabras, sentimientos y pensamientos  salieran de mí como un volcán en explosión. No sé si será algo que signifique para toda la vida, pero hoy lo siento.

Sería muy estúpido de mi parte enamorarme en tres minutos y con tan sólo una impresión, muchas veces me ha llegado a pasar, aunque pensándolo bien, siempre me enamoro de ideas, lo malo es cuando no son tan buenas. Creo que es una desventaja de ver la belleza en todo, tal vez hasta en lo que aparentemente no hay nada para mí. 

Podría ser que para darle sentido a las cosas necesito ponerlas en un lugar, su lugar, y mi corazón lleva buen rato perdido.

Me inspiras y ni siquiera lo sabes, me cautivas pero no lo quiero reconocer. Siendo sincera ni siquiera en este escrito lo reconozco, me rehúso. Y te digo un secreto: a todo le pongo un color, y el tuyo es muy bonito. Me queda poco espacio, pero te estoy guardando un lugar.

Te diría que te aviento el saco y que te lo pongas, pero aun así estaría muy chistoso, y bueno, ni siquiera sé si quiero, pero ¿qué hago? si hoy lo siento.

Podría contarte miles de cuentos, pero tal vez ni así funcionaría. Es tanto mi afán por tenerte que a veces se me olvida ser y pensar por mí. No es que deje de existir, ¡no, para nada!, si no que me potencializo y pierdo el control.

Es probable que jamás te enteres que esto existió y que unas palabras para ti fueron dedicadas, pero si lo piensas un segundo, así habrán textos enteros regados en el mundo sin llegar a su destinatario real. Sé que igual y mañana me arrepiento de todo esto, pero prometí que no dejaría sentimientos al aire, así que por eso te escribo, porque hoy lo siento.

Y creo que para mí, escribir ya no es lo que era antes pues se me han ido las palabras.




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