domingo, 11 de septiembre de 2016

A veces, a ratos.

A veces, a ratos, me consume y me atrapa. Es como si me viera abrazada de todo eso que no me hace sentir bien, pero por ese instante me salva de cualquier daño, aunque ese sea el daño mismo.

A veces, a ratos soy contradicciones y vueltas, colores oscuros y cegadores en su neblina. No sé si son hormonas o días malos, no sé si simplemente me consumen sentimientos mensos por mucha incertidumbre a futuro que ni siquiera sé si me debería preocupar por ello ¿Dónde están los planes, sueños y alegrías? ¿Dónde quedé, en dónde me perdí?

A veces, a ratos, lloro. Lágrimas salen sin razón aparente y la noche se convierte en lo que me pone más nostálgica, ver vacíos en todos lados y ninguna meta enraizada empezando a dar frutos. Es extraño, no se siente bien, pero una parte de mi me dice que lo explote, lo exprima y me empape en eso. Sé que sólo será por un instante y mañana será mejor.

A veces, a ratos, me identifico con la historia en la que ya viene la luz después del túnel, pero sólo veo negro, y nada que me diga que realmente voy para adelante.

A veces, a ratos, soy vulnerable a las tonterías que yo misma creo son reales. Todo es mentira, es una cápsula de inseguridades que me tomo cuando no me doy cuenta. Me hace efecto y me vuelve loca. Aun así, sé que sólo será un momento.

Creo que estoy triste, lo bueno es que sólo es a veces, a ratos.