martes, 27 de septiembre de 2016

A través de tus ojos, a través de mis trazos.

El dibujo un poco ni al caso (tal vez al caso), pero tenía que escribir esto, tocó mi puerta y aquí está.

Por más que me esfuerzo en creer que soy casual y desapegada, me doy más cuenta que no lo soy. Soy una intensa, que mira, se enamora, se llena de curiosidad, quiere más y más hasta saber QUÉ es lo que causa todo. Lo ideal sería jamás descubrirlo, jamás desencantarme.

Me encantaría decir que no me encanto y desencanto en 3 segundos, pero lo hago.
Me encantaría decir que no hago historias e infinitos con apenas un conocido, pero lo hago.
Me encantaría decir que no me emociono cuando me habla y me dice cualquier tontería, pero lo hago.
Me encantaría decir que no me da curiosidad y eriza todas mis fibras, pero lo hace. (por lo menos hoy, lo hace)

Hago un montón de cuentos y posibles escenarios de lo que me pone la vida en frente, pero casualmente sólo pasa uno: el aburrido, ese en el que él no se interesa o se asusta, ese en el que si digo lo que realmente siento (en ese momento) corren sin mirar atrás:

Pero eso soy, soy momentos. 
Soy ráfagas de sentimientos, soy historias que se cuentan en un instante, un parpadeo.
Porque como siempre digo: tal vez leyendo esto mañana me percibiría como una extraña, pero me siento completamente dichosa de poderlo vivir.

Hoy te amo y quiero descubrir todos tus lunares, mañana hago como que ni me importa tu existencia. En realidad me importa, me doy cuenta que estás ahí y brillas pero todo son fantasías en mi cabeza, pues tú y yo apenas somos conocidos, apenas sabemos que existimos, pero debo confesar que me gustas y me gustaría poder contar uno de esos cuentos a tu manera, a través de tus ojos, a través de mis trazos.

Espero no seas otro de esos nombres que se esfuman y se van a la parte de atrás de mi cabeza. Ojalá todas tus letras se conviertan en algo especial y algo que guardaré, algo inamovible.

Y si no, qué chido que en este momento estuviste aquí sin darte cuenta.


domingo, 11 de septiembre de 2016

A veces, a ratos.

A veces, a ratos, me consume y me atrapa. Es como si me viera abrazada de todo eso que no me hace sentir bien, pero por ese instante me salva de cualquier daño, aunque ese sea el daño mismo.

A veces, a ratos soy contradicciones y vueltas, colores oscuros y cegadores en su neblina. No sé si son hormonas o días malos, no sé si simplemente me consumen sentimientos mensos por mucha incertidumbre a futuro que ni siquiera sé si me debería preocupar por ello ¿Dónde están los planes, sueños y alegrías? ¿Dónde quedé, en dónde me perdí?

A veces, a ratos, lloro. Lágrimas salen sin razón aparente y la noche se convierte en lo que me pone más nostálgica, ver vacíos en todos lados y ninguna meta enraizada empezando a dar frutos. Es extraño, no se siente bien, pero una parte de mi me dice que lo explote, lo exprima y me empape en eso. Sé que sólo será por un instante y mañana será mejor.

A veces, a ratos, me identifico con la historia en la que ya viene la luz después del túnel, pero sólo veo negro, y nada que me diga que realmente voy para adelante.

A veces, a ratos, soy vulnerable a las tonterías que yo misma creo son reales. Todo es mentira, es una cápsula de inseguridades que me tomo cuando no me doy cuenta. Me hace efecto y me vuelve loca. Aun así, sé que sólo será un momento.

Creo que estoy triste, lo bueno es que sólo es a veces, a ratos.